viernes, 6 de noviembre de 2015

EL ORIGEN DEL ACTUAL ESCUDO ESPAÑOL

El origen del actual escudo español se remonta a la época de los Reyes Católicos. Gracias a las políticas expansionistas de las Coronas de Castilla y Aragón y la unión dinástica de ambas, los escudos heráldicos de los diferentes reinos de la Península Ibérica se fueron integrando en el escudo que hoy día posee el Estado español.

Pendón de Fernando III con el que entró en la ciudad de Sevilla en 1248.
Sin embargo, el primer Rey que usó el escudo acuartelado (partido en cuatro) con los emblemas de León y Castilla fue Fernando III, monarca que en 1230 unió definitivamente los reinos de Castilla y León ya que era hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, hija a su vez de Alfonso VIII de Castilla. Fernando III conquistará el valle del Guadalquivir aprovechando la debilidad almohade patente en el siglo XIII y los reinos de la Península Ibérica mantendrán sus fronteras estables hasta la entronización de los Reyes Católicos en el siglo XV.
Es en referencia a esta época cuando se aplica el término “la España de los cinco reinos”, creado por el historiador Menéndez Pidal, pues hace referencia a los reinos de Portugal, Castilla y León, Aragón, Navarra y el Reino Nazarí de Granada. Isabel ascenderá al trono de Castilla en 1474 y Fernando al de Aragón en 1479, completando la unión de estos dos reinos con su enlace matrimonial que había sido en 1469 y generando el escudo de los Reyes Católicos que representa los emblemas de Castilla y León y Aragón y Sicilia, que por entonces pertenecía a la Corona aragonesa.
En 1492 se incorpora a este escudo una granada que hace referencia a la conquista del reino nazarí y en 1515 Fernando el Católico añade el escudo de armas del Reino de Navarra tras ser conquistado por la Corona castellano-aragonesa.

Comparativa de los escudos empleados por los Reyes Católicos y Franco.
El escudo perteneciente a los Reyes Católicos puede ser erróneamente confundido con el franquista, pues Franco empleó los mismos atributos heráldicos que habían empleado Isabel y Fernando. Este parecido no es fortuito, el régimen franquista quiso que su simbología se asemejase a la usada en esta época en la que España era, según los teóricos franquistas, “una, grande y libre” y donde la unión entre los castellano-aragoneses había generado el actual territorio español en la Península.
El águila que acompaña ambos escudos es el águila de San Juan Evangelista, símbolo que había usado Isabel de Castilla desde su adolescencia y el yugo y las flechas son motivos parlantes que representan a Isabel y Fernando respectivamente.
El yugo se escribe con la misma letra al inicio con la que, en la Baja Edad Media, se escribíaYsabel y las flechas a su vez se escriben con la “F” de Fernando.
La leyenda “tanto monta”, empleada por los Reyes Católicos, hace referencia a la frase “tanto monta cortar como desatar” que viene del mito en el que Alejandro Magno decide cortar en vez de desatar el nudo gordiano, nudo imposible de desatar y del que se decía que el que lo consiguiese conquistaría el mundo.
Esta simbología en el escudo de los Reyes Católicos indica el pragmatismo de la política de ambos pues es sinónimo de “tanto monta” la expresión “el bien justifica los medios” ya que lo importante es la solución (deshacerse del nudo gordiano) no importando de qué manera se llegue a ella (cortando o desatando el nudo). Esta visión tan práctica encaja muy bien con el pensamiento del humanista Maquiavelo que verá en Fernando el Católico un ejemplo político a seguir.
Las columnas de Hércules y la leyenda plus ultra (más allá) se emplearán a raíz del descubrimiento de América en clara alusión a que las posesiones castellanas iban más allá del mundo conocido por los europeos hasta la fecha. Anteriormente se usaba la leyenda non plus ultra.

Escudo actual del Reino de España.
En comparación con el escudo de los Reyes Católicos, el escudo actual de España ha perdido la representación del Reino de Sicilia, el águila de San Juan y la leyenda tanto monta, junto con el yugo y las flechas.
Además de la representación de Castilla y León, Navarra, Aragón y Granada, se ha añadido el símbolo representativo de la dinastía actual (Borbón-Anjou) en el centro del escudo y la Corona Real de la monarquía.
Vía| Menendez Pidal, Faustino, Heráldica de la Casa Real de León y Castilla : (siglos XII-XVI),Madrid: Hidalguía, 2011.

domingo, 19 de abril de 2015

Parque Natural de las Batuecas

El Parque Natural Las Batuecas, situado en la Sierra de Francia, es uno de los dos Parques Naturales de la provincia de Salamanca. Se trata de un área con relieve accidentado, situado en la parte occidental del Sistema Central, en el que destacan picos con mas de 1700m. de altura y profundos valles por debajo de 500m.; lo que da lugar a un complicado paisaje en el que la naturaleza y el hombre han dibujado un mosaico llamativo y equilibrado. Aunque el Parque está situado en la región mediterránea, la diferencia de altitud existente y la orientación de las laderas determinan la existencia de zonas con clara influencia atlántica, y otras mucho más cálidas de tendencia mediterránea, que en su conjunto favorecen una gran diversidad faunística y florística, y permiten la producción de cerezas, uvas, aceitunas o castañas. Pero este singular entorno encierra, además, una gran riqueza cultural y un importante patrimonio histórico-artístico, con cuatro pueblos declarados "Conjunto Histórico-Artístico": La Alberca, Miranda del Castañar, Mogarraz, San Martín del Castañar, y el resto de las localidades conservan buenos ejemplos de una arquitectura tradicional exclusiva. Además de numerosos enclaves con pinturas rupestres, restos de minas romanas o ermitas y monasterios repartidos por todo su territorio, entre los que destacan el de La Peña de Francia y Batuecas. Destacar que en la comarca se mantienen tradiciones centenarias, como el folclore, los festejos tradicionales y las artesanías locales de bordados, orfebrería del oro, trajes típicos, cestería de castaño, madera y cerámica. En las cumbres más altas del Parque Natural, la vegetación ha tenido que adaptarse a la crudeza del clima, dominando el piorno y el erizón. La cabra montés habitó desde antiguo en las cumbres pedregosas, desde donde podemos ver volar a los buitres tanto leonados como negros, el águila real, el halcón peregrino, el alimoche y el búho real. Especial mención merece la lagartija de la Peña de Francia y la flor de alta montaña, Armeria Salmantica, endemismos del Parque. A menor altitud aparecen los bosques de rebollo -en cuyo sotobosque crecen acebos, serbales y arce menor- y los castaños. En las zonas de robledal más frías, húmedas y orientadas al noroeste encontramos algunos abedulares. Es reseñable la presencia en el territorio de algunos robles de condiciones climáticas más húmedas, como el Carballo (Quercus robur) o la famosa "Haya de la Herguijuela". Al sur y descendiendo en altitud, empiezan a aparecer especies típicamente mediterráneas. Encontramos formaciones de encinas, alcornoques, tejos, madroños durillos, enebros y algún almez, confundidos entre la abundante cobertura que proporciona la jara pringosa. Además aparecen grandes áreas cultivadas de árboles frutales, viñedos y olivares, entre los que destacan por su extensión los cultivos de cerezo, base económica de muchos pueblos de la Sierra. Entre las especies de mamíferos son habituales el tejón, gato montés, meloncillo, garduña, desmán ibérico y nutria, además de corzos, ciervos y jabalíes. Multitud de arroyos, regatos, ríos y charcas, salpican la Sierra de Francia, y entorno a ellos se desarrollan plantas acuáticas, musgos, helechos, alisos y sauces, donde se pueden encontrar tritón ibérico, sapo partero ibérico, rana pasilarga y sapillo pintojo, entre la gran variedad de anfibios. Ríos importantes son el Francia, el Batuecas y el Alagón, peculiar este último pues encajado en una estrecha galería atraviesa el Sistema Central de norte a sur, poniendo en contacto sus diferentes tipos de vegetación y fauna, y en cuya cuenca se encuentra la colmilleja del Alagón (Cobittis vettonica),
(Es un pez de pequeño tamaño que no suele ser mayor de 15 centímetros de longitud, siendo los machos más pequeños que las hembras. Tiene el cuerpo alargado, con manchas oscuras, que en los machos suelen formar líneas bien definidas. La cabeza presenta una pequeña espina debajo del ojo que les sirve para defenderse de los depredadores. Alrededor de la boca presentan seis barbillas muy cortas, a veces imperceptibles, carácter que sirve para diferenciar a esta colmilleja de otras especies del mismo género. De igual manera, las aletas son más cortas que otras especies del género. Carece de vejiga natatoria.)  otro de los endemismos de este Espacio Natural.

domingo, 8 de marzo de 2015

Leyenda de la Playa de las Catedrales (Lugo)

Si alguna vez te quedas con los pies anclados en la arena contemplando cómo se abren y se cierran los pasadizos secretos donde, según se dice, duermen los hombres que el mar retiene hechizados en su abrazo de espuma, recuerda que estás bordeando el mayor de los misterios.
Cada día, o cada noche, nunca a la hora prevista, nunca a la hora exacta, las aristas del umbral se iluminan de soles o de lunas. Ese es un momento mágico en el que, según la leyenda, se podría predecir el futuro y recuperar el pasado.
Y dicen los viejos marineros que en las horas más oscuras, en las noches en las que la luna desaparece , unos puntos brillantes marcan los límites y el centro de esa puerta, y que son los ojos verdes de las sirenas que iluminan desde siempre, desde todos los tiempos, los senderos del mar de regreso a casa.
Y cuentan que si cuando el limite más bajo de la marea coincide con el momento en que el sol  empieza a descender por el horizonte estas frente a esa puerta, puedes pedir un deseo por que ese es el momento en que los dioses están más cerca de ti y mas solícitos a lo que puedas pedirles.
Si alguna vez llegas hasta esa puerta, hasta ese lugar de la costa que marca la división de los dos mundos, descubrirás que el tiempo no tiene más medida que el ritmo de las mareas o el color del horizonte.
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La playa de Las Catedrales (en gallego: As Catedrais) es el nombre turístico de la Playa de Aguas Santas (en gallego: Praia de Augas Santas), situada en el municipio gallego de Ribadeo (parroquia de A Devesa), en la costa de la provincia de Lugo,  sobre el mar Cantábrico. Está a unos diez kilómetros al oeste de la localidad de Ribadeo. Es conocida por este nombre debido a la apariencia de sus acantilados. Está declarada Monumento natural por la Consejería de Medio Ambiente da Junta de Galicia.